martes, 9 de octubre de 2012

...



¿Sabes? Me encantaría vivir contigo. Y que me cuides. Y cuidarte yo a ti. Hacer la cena y deshacer la cama. Leer uno al lado del otro. Discutir. Reconciliarnos. Querernos. Me encantaría entrar por la puerta y verte ahí, en el comedor, con miles de besos esperándome. Con esa sensación de no querer hacer nada más que estar junto a ti. ¿Me abrazas? Dejamos pasar el tiempo. Te miro. Estoy enamorada de ti. Me haces pasar frío, y calor. Y sentir placer, y querer más. Y desearte. Y olvidar todo lo demás. Te quiero. ¿Me quieres? Más que nunca. Esto es amor, nuestro amor. En nuestra casa, en esa de los sueños. Sueño. Contigo. Te amo. Soy tuya, para siempre. Ese siempre que los dos creamos día a día. No me dejes nunca, te pido con los ojos. Y tú, que tanto me demuestras, nunca me dejas. Aunque estemos lejos. ¿Por qué? Porque esto es amor y me haces sentirlo cada día. Con cada palabra, con cada beso...
.

Me encanta pasear contigo mientras te cojo la mano, o me abrazas, o me besas, y el centro de la ciudad es testigo mudo. Disfruto con tus caricias en la espalda, con el masaje de tus dedos, con el recorrido de ellos por mi tripa, y por mi pecho. Y con tus palabras de amor, y de juego, y de rutina. ¿Cómo no me va a gustar sentir tus manos en mi pelo? O en mis mejillas, cuando recorres mi cara y me dices lo preciosa que soy. Tus manos me hacen disfrutar, sentirme deseada, querida, amada. Tus manos consiguen llevarme al cielo que los dos hemos creado, hemos soñado y en el que vivimos cuando estás conmigo, cuando me tocas con ellas: con tus ansiadas manos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario